A través de la historia se puede ver como desde Pompeya ya existían, hasta bien entrada la Edad Media, y se desarrollaban las famosas posadas/tabernas (cantinas).
Estas eran tiendas, casas o establecimientos públicos, donde se vendía al por mayor (pero también al detalle) el vino, entre otras bebidas espirituosas.
Al decir “se vendían”, se tendrá que referir indefectiblemente a la actividad o ejercicio de la profesión de vender licor (cantinero, bodeguero, bartender), como bien se apunta en los antecedentes históricos.
Esa ruidosa y festiva taberna (cantina) de aquellos tiempos, hoy, ha sido reemplazada por el famoso Bar Americano más complicado y sofisticado en el cual se disfruta ahora.
La profesión del “bartender” como medio de vida no ha experimentado cambios sustanciales desde su origen.
Su filosofía de cómo atender a la clientela sigue siendo la misma, aunque la actividad está altamente sofisticada.
Esto hace necesario que se contemple y se le exija a las personas involucradas en los servicios gastronómicos, realizar estudios serios sobre cómo se debe operar y llevar las riendas (la 'administración') de un bar.
El aspecto físico y la ambientación del bar es una cuestión de gusto personal. Imagínelo como un "oasis", y como tal, deberá ser abastecido con los elementos y menajes necesarios para sosegar los deseos y las expectativas de la clientela.