El árbol de café procede del norte de Etiopía (antes llamada Abisinia), en el oriente de África.
El cafeto es probablemente originario de la provincia de Kaffa, en Etiopía, pero la cuestión no está resuelta completamente.
En los bosques altos del suroeste de Etiopía, de 1300 a 2000 metros de altitud, el cafeto es un arbusto de 10 a 12 metros de alto, que crece espontáneamente.
El uso del café se extendió al mundo laico en 1510, los cafés proliferaban en las grandes ciudades árabes del Ciro y La Meca.
En estos salones, la gente se reunía a conversar, escuchar música o jugar ajedrez.
Debido a los efectos estimulantes del café, los imanes ortodoxos y conservadores postulaban que el Corán prohibía el café, tal como el vino y el hachís, y que los cafés eran amenazas a la estabilidad política y social.
El café llegó a Europa alrededor del año 1600, mediante los mercaderes venecianos.
Algunos sacerdotes católicos lo llamaron “una amarga inversión de satanás”, pues lo veían como un posible sustituto del vino, el cual en su opinión, había sido santificado por Cristo.
Sin embargo, según el libro Coffee, el Papa Clemente VIII probó la bebida y al instante quedó cautivado.
Para resolver el dilema religioso, bautizó simbólicamente el brebaje, y lo hizo así aceptable para las personas católicas.
Es así como se da paso a las primeras cafeterías.
En el sur y oeste de Europa, se observó una mayor tolerancia. En la década de 1650, comenzó a ser muy importado y consumido en Inglaterra y se comenzaron a abrir cafeterías en Oxford y en Londres. La primera cafetería en Londres se abrió en 1652.
Las cafeterías se convirtieron en lugares donde nacieron las ideas liberales, debido a la visita frecuente a esos lugares (donde, por cierto, se distribuían panfletos), por parte de filósofos y letrados.
En 1676, esta agitación incitó al fiscal del rey Carlos II de Inglaterra, a pedir el cierre de las cafeterías, arguyendo crímenes de ofensa contra el propio rey y contra el reino.
Las reacciones en contra de tal decisión fueron tales que el edicto de cierre debió revocarse.
Los flujos de ideas alimentadas por el café modificaron profundamente al Reino Unido. Había más de dos mil cafeterías, según un registro del año 1700.
El café llegó a América en 1689, con la apertura del primer establecimiento en Boston. La bebida ganó popularidad y obtuvo el rango de bebida nacional, después de que los rebeldes lanzaron al mar el té objeto de impuestos por la corona británica durante el motín del té en Boston.
El café alcanzó su completa aceptación en el siglo XVIII. Pronto, los grandes cultivos se desplazaron a Ceilán e Indonesia, y se consolidaron posteriormente en América del Sur.