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Limpieza de alimentos


Las materias primas, al provenir de ambientes abiertos a través de prácticas agrícolas y ganaderas, suelen requerir una limpieza exhaustiva antes de su procesamiento y consumo. Esta operación unitaria es fundamental para garantizar la inocuidad y calidad del producto final.

El método de limpieza a utilizar es diverso y varía significativamente según el tipo de alimento y la naturaleza de los contaminantes. La limpieza puede ser tan sencilla como la eliminación mecánica de suciedad de cáscaras de huevo con un cepillo abrasivo, o puede implicar procesos mucho más complejos, como la eliminación de bacterias de alimentos líquidos, mediante su paso a través de membranas de micro-esporas (microfiltración).

Ejemplo:

Retirar impurezas físicas como piedras de los granos de cereales antes de su utilización.

La limpieza se lleva a cabo mediante una diversidad de procedimientos entre los cuales se incluyen:

  • Cepillado: para remover suciedad superficial.

  • Corrientes de aire a alta velocidad: útiles para separar partículas ligeras.

  • Vapor de agua para limpieza y desinfección.

  • Lavado con agua: un método universal para muchos productos, a menudo complementado con detergentes y vacío, para succionar partículas o líquidos.

  • Atracción magnética específicamente para eliminar contaminantes metálicos.

  • Separación mecánica mediante tamices o clasificadores.


La elección del método de limpieza más adecuado es crucial y dependerá directamente del tipo de producto alimenticio, de la naturaleza de la suciedad o de los contaminantes presentes.

Un método inapropiado no solo podría ser ineficaz sino también podría dañar el alimento o aumentar el riesgo de contaminación.

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