Hasta el siglo XVI, la gente no se preocupaba por el arreglo de la mesa.
El mantel no existía, menos la servilleta. El elemento utilizado para tomar los alimentos era la mano. Hay que escudriñar en los hábitos de alimentación de la gente más culta, para poder encontrar el uso de la lencería, específicamente mantelería y servilleta.
El uso de la mantelería se inicia cuando la gente de más recursos decide cubrir las mesas de los comedores con expresivos y decorativos tapices.
La mesa de comedor de este período tendía a ser alargada, ovalada y estrecha. Por esta razón, la mantelería era por lo general cuadrada, esto para dar un mejor efecto decorativo y visual.
Cuando se cubría la mesa, la mantelería se colocaba diagonalmente o en forma oblicua a lo largo de la mesa, con una esquina colgando en el filo de la mesa, frente a cada cliente(a).