
Los cambios en los hábitos de compra de las personas consumidoras obligan a las empresas del sector de la alimentación a estar continuamente replanteando sus modelos de almacenamiento y redes de distribución.
Para la Industria Alimentaria, el almacenamiento bajo las Buenas Prácticas de Manufactura (BPM) es fundamental, para garantizar la inocuidad y calidad de los productos.
No se trata solo de guardar mercancías, sino de un proceso riguroso que previene la contaminación, el deterioro y los riesgos para la salud de las personas consumidoras.
