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Verificación vs. Validación


A menudo, la verificación se confunde con la validación. Una vez estudiados ambos conceptos, veamos sus diferencias a través de una analogía:

Validación: es el proceso de probar que su receta para un pastel funciona. Se asegura de que la combinación de ingredientes y el tiempo de cocción son los correctos, para que el pastel crezca y sepa bien.

En las BPM, es la prueba de que los procedimientos son capaces de controlar los peligros.

Verificación: es el proceso de confirmar que se está siguiendo la receta, cada vez que se hornea un pastel. Para ello, se debe asegurar de que está midiendo los ingredientes e incorporando a la mezcla en la secuencia correcta, y que el horno está en la temperatura adecuada.

En las BPM, la verificación consiste en la confirmación de que los procedimientos se están llevando a cabo tal y como fueron escritos.


Ejemplo práctico:


Veamos su aplicación en un ejemplo más. Imagine una empresa que fabrica jugos. Su procedimiento dice que se debe pasteurizar el jugo a 90 °C, por 15 segundos.

Validación: se hizo una prueba para confirmar que calentar el jugo a 90 °C durante 15 segundos es suficiente para eliminar microorganismos patógenos.

Verificación: una persona operaria registra cada hora la temperatura de pasteurización y el tiempo de residencia del jugo en el equipo. Además, la persona supervisora revisa estos registros al final de turno. Periódicamente se toma muestra del jugo pasteurizado, para hacer un análisis microbiológico y confirmar que no hay bacterias.

La suma de todas estas actividades es la verificación de que el proceso se está llevando a cabo como fue validado.

La verificación es la disciplina continua que asegura que el sistema de BPM se mantiene eficaz, garantizando que el producto final es seguro para la persona consumidora.

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