Las plagas son todos aquellos animales que compiten con los seres humanos por recursos esenciales como el agua y los alimentos, invadiendo los espacios en los cuales se desarrollan las actividades humanas.
Su presencia no solo puede dañar estructuras o bienes, sino que también son importantes vectores para la propagación de enfermedades, especialmente las transmitidas por alimentos (ETA).
En los lugares donde se preparan alimentos, la proliferación de plagas está directamente ligada a:
Las condiciones estructurales del establecimiento.
La forma en que se almacenan y desechan los residuos.
La efectividad de la limpieza y desinfección.
Aunque el control de plagas a menudo se confía a empresas especializadas, la vigilancia constante como manipulador(a) de alimentos es el primer paso y el más crucial.
Muchas veces, el control de plagas es confiado a firmas especializadas, pero la vigilancia por parte de la persona manipuladora de alimentos es el primer paso para un mejor control, junto con medidas complementarias.
Para combatirlas, es necesario conocerlas. Saber cómo viven, cuáles son sus hábitos, de qué se alimentan, sus formas de reproducción y qué métodos de control son los más seguros y efectivos.
Sin duda alguna, la ausencia de plagas es una de las condiciones imprescindibles para elaborar alimentos.
Entre las plagas más comunes que viven y se multiplican en las cercanías de plantas procesadoras de alimentos o servicios de alimentación, se encuentran las siguientes:
La lucha contra las plagas debe enfocarse en aplicar barreras físicas de primera línea de defensa, las cuales impidan el ingreso de estas a las instalaciones y áreas de proceso.
Además, es imprescindible la aplicación de procedimientos que propicien, en la medida de lo posible, la eliminación completa de las plagas, como la limpieza diaria y desinfección de las áreas de proceso y equipos.



