Las técnicas de lavado, secado y pulido manual se utilizan cuando no se cuenta con equipos mecánicos o para aquellos elementos que requieren un cuidado especial.
Llene un fregadero o recipiente grande con agua tibia y agregue detergente para lavar platos.
Sumerja los utensilios, la vajilla y los cristales en el agua jabonosa y utilice una esponja o cepillo suave, para frotar y eliminar los residuos de comida y manchas.
Asegúrese de lavar cada pieza individualmente y preste atención especial a las áreas difíciles de limpiar.
Después del lavado, enjuague el menaje con agua limpia, para eliminar cualquier residuo de detergente.
Puede sumergir el menaje en agua limpia o enjuagarlo bajo un chorro de agua.
Asegúrese de que el enjuague sea completo, para eliminar cualquier residuo de jabón.
Utilice un paño limpio y seco para secar completamente el menaje después del enjuague.
Asegúrese de que todas las piezas estén secas, para evitar la acumulación de humedad y la formación de manchas.
Es importante utilizar paños limpios y secos, para evitar la transferencia de suciedad.
Para proporcionar un acabado brillante al menaje, puede utilizar un paño suave y limpio, junto con un producto de pulido específico para cristalería y vajilla.
Frote suavemente cada pieza, para eliminar cualquier marca o mancha y lograr un aspecto brillante.