Una vez finalizado el servicio, se deben recoger todos los platos, tazas, cuencos y otros elementos de loza utilizados en las mesas y áreas de servicio.
Verifique cada mesa y área, para asegurarse de que no se hayan dejado elementos sin recoger.
Al recoger la loza, es importante realizar una inspección visual, para identificar posibles daños, roturas o manchas.
Clasifique los elementos por tipo y tamaño, para facilitar el proceso de limpieza posterior.
Antes de proceder a la limpieza, retire cualquier residuo de alimentos o decoraciones de los platos y cuencos.
Utilice un cepillo o una esponja suave, para eliminar cualquier residuo adherido.
La loza debe lavarse a mano o en un lavavajillas, utilizando detergentes suaves y no abrasivos.
Preste atención a las instrucciones de lavado y seguridad de cada tipo de loza, para evitar daños.
Después del lavado, enjuague bien cada pieza, para eliminar cualquier residuo de detergente.
Una vez enjuagada, la loza debe secarse completamente, antes de almacenarla.
Utilice paños de cocina limpios y secos, o rejillas de secado, para evitar marcas de agua o manchas.
Luego, almacene la loza en un área segura y adecuada, como estantes o armarios, para protegerla de posibles daños.
Es importante seguir las pautas de seguridad e higiene alimentaria durante todo el proceso de manejo y limpieza de la loza.
Además, contar con un personal capacitado y consciente de la importancia de un manejo adecuado de la loza puede ayudar a garantizar la calidad y la presentación impecable de los elementos, para futuros eventos.