La agricultura de raíces, tubérculos y el cultivo de semillas fue el punto de partida para el desarrollo de una sociedad más compleja que permitió la generación de un mayor excedente de alimentos, crecimiento poblacional, concentración del poder en pocos individuos, control territorial, y un desarrollo de mejores técnicas de producción. Entre 500 a.C y 300 d.C se empezó a originar en toda Centroamérica y el Caribe un creciente proceso de interacción entre las poblaciones tribales locales. Según especialistas, este nuevo proceso habría sido alentado por un mayor desarrollo de la semicultura, un sistema agrícola basado en la siembra de semillas que comprendía el maíz, los frijoles, el tomate y los chayotes, entre otros productos. La organización social evolucionó de la tribu al cacicazgo y con ello la organización sociopolítica fue más elaborada, prolongada y constante, manteniéndose hasta el período de conquista.
Los cacicazgos se caracterizaron por contar con un aumento notable de la población, una concentración en aldeas y caseríos y una mayor diferenciación y estratificación entre sus pobladores, estando entre ellos los productores de alimentos, los dedicados a labores de agricultura, caza, pesca y recolección, además de las personas artesanas especializadas en hacer reconocible y comprensible el mensaje de la élite indígena religiosa, política y guerrera. Estas personas que ocupaban el poder necesitaban de símbolos tangibles como ornamentos, viviendas y enterramientos especiales para mostrar su poderío, ideología y posición destacada dentro de la jerarquía social.
El desarrollo de las sociedades indígenas de Costa Rica supone que algunas avanzaron de una organización muy simple, de bandas y tribus de cazadores-recolectores, que a partir del perfeccionamiento de la agricultura progresarían en su complejidad, para culminar con la formación de cacicazgos centralizados y con una población estimada en alrededor de 400 000 habitantes.
Después de 1502, con la llegada de los españoles, los saqueos, ataques, capturas, enfermedades y muerte de la población y sus Caciques, originaron un impacto lamentable y nefasto en el modo de vida cotidiana de los indígenas, dándose una transformación hacia uno nuevo, basado en la explotación de la mano de obra indígena, la destrucción de la cosmovisión indígena y la desarticulación de la organización político-cultural, originando así el surgimiento de la actual sociedad costarricense.